El color tiene el poder de influir en el estado de ánimo y los estándares de calidad, lo que hace que mantener y comprender el color sea esencial para las organizaciones. La medición del color puede ayudar a las empresas a conocer mejor sus productos y gestionar sus colores.
¿Qué es el color y cómo lo vemos?
Para entender cómo se mide el color, hay que estudiar la ciencia que hay detrás de cómo percibimos el color. El color que vemos los humanos forma parte del espectro de luz visible, que es la gama de longitudes de onda de la luz que puede detectar el ojo humano. Las longitudes de onda que quedan fuera del espectro de luz visible, como los infrarrojos y los ultravioletas, son invisibles para nosotros.
El espectro de luz visible contiene todos los colores del arco iris, con una longitud de onda única para cada color. Estas longitudes de onda varían, siendo la roja la más larga y la violeta la más corta.
La percepción y la identificación del color son un proceso rápido pero complejo que comienza cuando la luz incide sobre un objeto. A continuación, el objeto absorbe o refleja los rayos. El ojo humano detecta las longitudes de onda que refleja el objeto y traduce esa información en color. Por ejemplo, como un tomate sólo refleja las longitudes de onda más largas, lo interpretamos como rojo. Cuando algo refleja toda la luz, se presentará como blanco, mientras que los objetos que absorben toda la luz son negros.
Sin embargo, el ojo y el cerebro humanos influyen en la forma de interpretar y percibir el color. Después de que las ondas de luz entren en el ojo, los conos y los bastones las recibirán e interpretarán en una señal que enviarán al cerebro:
- Conos: Los distintos conos reciben diferentes longitudes de onda. Los conos L tienen una mayor sensibilidad a las longitudes de onda más largas, lo que les permite identificar el rojo. Los conos M se especializan en longitudes de onda medias, como el verde. Los conos S se encargan de las longitudes de onda cortas, como el azul y el morado.
- Rodos: Los bastones del ojo funcionan en circunstancias de poca luz para aumentar la visibilidad.
Estos sistemas codifican los colores en señales y las envían al cerebro a través de vías neuronales y sinapsis.
Percepción del color
Aunque la percepción del color parece científica y sencilla, muchos factores externos e internos pueden influir en la forma en que las personas ven el color y la percepción del color varía de una persona a otra. Algunos factores que pueden cambiar la forma en que las personas perciben el color son:
- Condiciones de iluminación: El entorno y las condiciones de iluminación pueden determinar cómo ve los colores a su alrededor. Los objetos pueden parecer tener matices diferentes bajo una luz brillante y directa que en ambientes oscuros. Además, el tipo de luz puede alterar el color: la forma de percibir el color puede diferir con luz natural o fluorescente.
- Teoría del color y antecedentes: La teoría del color se refiere a cómo interactúan los colores y cómo influyen en la percepción de los demás. La superficie sobre la que se asienta un objeto también puede determinar la percepción del color. Un fondo blanco liso tendrá un impacto diferente que un tono vibrante del arco iris.
- Edad: A medida que envejecemos, los músculos oculares pierden fuerza, lo que modifica su forma de percibir y distinguir el color. Tienen una menor respuesta a los cambios de luz y pierden sensibilidad a las ondas de luz azul, lo que dificulta determinar los contrastes de color como antes. Debido a esto, las personas mayores pueden ver el color de forma diferente a los individuos más jóvenes.
- Memoria: Cuando la gente piensa en el color, es posible que lo recuerde con un aspecto diferente al que tenía en realidad. Este cambio de percepción puede dificultar la correspondencia entre tonalidades o la aplicación de normas de marca y calidad.
Color y estado de ánimo
Muchas empresas utilizan el color en la marca y el marketing para suscitar una respuesta determinada, animando a sus clientes a interactuar con sus contenidos y productos de diversas maneras. Por ejemplo, el azul suele crear sentimientos de calma o tristeza, mientras que el amarillo energiza y aumenta la felicidad.
Cualquier vendedor o publicista le dirá que el color puede influir en el estado de ánimo y las emociones. Sin embargo, el estado de ánimo de una persona también puede afectar a su percepción del color. Los colores que evocan una emoción concreta pueden parecer más vibrantes a alguien cuyo estado de ánimo ya coincide con ese sentimiento.
Los cambios de color, las incoherencias y las imperfecciones también pueden influir en la reacción de la gente ante los objetos. La gente puede ver estas alteraciones como signos de baja calidad o impureza, que hacen que no sean seguros de usar o digerir. Muchas industrias dependen del color para cumplir las expectativas y normas de los clientes, influyendo en su satisfacción y percepción de los productos.